domingo, 14 de diciembre de 2014

Requiem

¿Y qué ocurriría si por un momento dejase de respirar para siempre? ¿si todo esto se acabara? ¿Si la nada fuese un hecho, sería capaz de concebirla? ¿Cuánto dura el instante en el que te deshaces de ti mismo? ¿Cuántas vidas se están acabando justo en este instante?  ¿Cuál será mi rostro, cómo seré recordada? ¿Acaso alguien si quiera pensará en ello?

¿Qué ocurriría si decidiese desaparecer? ¿Las personas que me rodean se darían cuenta pronto? ¿me encontrarían fácilmente? ¿Cómo de doloroso puede ser ni siquiera inmutarte de que alguien ya no está? ¿Cuánto puedes seguir haciendo tu vida hasta sentir que falta algo? ¿Acaso alguien  sospecha, nada?

¿Qué ocurría si se dan cuenta de que esa persona llevaba el camino predestinado de hace años? ¿qué pasa si se enteran que estaba planeado, que tenía fecha y hora? ¿harían algo para evitarlo? ¿Acaso alguien si quiera se interesa?

¿Qué ocurriría si el acero y la carne se funden en uno? ¿Dónde sería el lugar ideal para despedirte de todo? ¿Estás completamente solo, hace frío? ¿En qué piensas? ¿A quién echas de menos? ¿Es posible que en el último aliento sientas remordimiento y pena por lo que dejas atrás? ¿Sientes ya como se escapa, como el pulso se relaja? ¿Acaso alguien, ahora mismo, podría sentir pena?

¿Acaso en algún momento, he dejado de ser yo?

viernes, 28 de noviembre de 2014

See you soon

Hay mil maneras de expresarse, de decir lo que sientes, pero quizá hay el triple de opciones de esconderlas y tirar como se pueda.
Se me hace difícil comprender qué es la confianza plena, qué es eso de sentir que puedes contar con alguien al 100% sin poner trabas de por medio, solo por temor al juicio y al castigo de después. Las interacciones sociales son complicadas, y no todo el mundo está preparado para ello.

¿Cómo se mide la amistad?, ¿Cómo se mide el cariño o el amor?. No se puede pretender contar con alguien cuando ni tu mismo cuentas con tu espada cuando la batalla se acerca. Tienes que solucionar tus acertijos antes de pasar a la siguiente prueba, y no es justo que cualquiera de los que se encuentran expectantes a tu alrededor, se permitan el lujo de romper esa burbuja que con tanto mimo has creado para moverte con cuidado por el camino hacia ellos.

No hablo de espacio, no hablo de tiempo ni de un sentimiento en concreto. Hablo de una persona en su completa integridad. No puedes obligar a nadie a poner su mundo del revés, no puedes hacerle dudar de sus propias convicciones, no puedes no ofrecerle respeto.
Quizá, desde un punto altruista rescatarás a esa persona frágil, poco abierta y perdida en la sombra, sin darte cuenta de que con los ojos cerrados esa persona puede recorrer medio mundo más allá de encontrarse en la luz y cegarse para siempre.
Porque cuando alguien está roto, está intentando recomponerse, lo último que necesita es que alguien entre de golpe y haga temblar su universo. Imagina con qué facilidad se desprenden los pedacitos de un vaso resquebrajado y con el pegamento aún húmedo, cuando lo mueves un mínimo. No pretendas llenarlo de esperanzas, como si de agua se tratase, y beber de ello, porque solo conseguirás tragarte con ello pedazos de cristal, y puede que tu no lo sientas, pero estará aún más roto e incompleto para siempre.

La soledad, el aislamiento interior, la coraza que todos llevamos a cuesta y con la que nos protegemos de los intentos violentos de querer, es lo único que nos queda.


Nadie nunca te va a ayudar a ordenar tu caos, nunca nadie como tú va a saber donde debe situarse cada una de las fotografías, de las palabras y los recuerdos. Nunca nadie debe entrar en ese caos y hacer que te pierdas. Para siempre.

domingo, 23 de noviembre de 2014

The fall.

Odio cuando me doy cuenta de que tienes el poder de hacerme sentir pequeña, insegura como nunca, invisible y despreciable. Todo al mismo tiempo, a toda velocidad y viajando por mi cabeza, mientras mi cuerpo pide que me acerque más y más buscando ese calor que tanto anhela.

Caricias despistadas, escondidas, anónimas. En  un momento, nuestras manos ya no nos pertenecen, y se posan en el otro con  fin de fundirse con su piel y no separarse ya jamás. Quiero mantener la calma, pero puede que mi pulso comience a delatarme en cualquier momento.

No existen ya centímetros ni barreras que me impidan sacar al campo y encajar el punto decisivo de este partido, que terminará en celebración, seguro. Pero el último movimiento, es el primero de todos.

Cállame, déjame que me quede con el resto de palabras sin sentido en la punta de la lengua, y arráncamelas con la tuya cuando empiece a perder el aliento.  Y posas tu mano en mi nuca, para que no me escape, tienes miedo de que todo esto no sea del todo real, y que en décimas de segundo, desaparezca.

Me retuerzo entonces, para encontrar un ángulo perfecto en el que poder jugar con tu cuello, tu clavícula, tu barbilla, tus labios, y muerdo.



Ya está, suspiras, eres mío. 

martes, 11 de noviembre de 2014

Shipwreck in the sand


Flotar por demasiado tiempo trae sus consecuencias negativas.  Te olvidas de como caminar, de como estabilizarte y como repartir el peso de tu cuerpo entre las dos piernas, para que todo lo que cargas a tu espalda no caiga al suelo y pierdas todo lo que trabajaste. No cuentes con las ilusorias fantasías de que alguien te va a ayudar, que te está esperando, y que te sanará las heridas. En este mundo, y como otros tantos dijeron “todos los seres vivos mueren solos”.  Permitidme aclarar, que no hay verdad más certera que esa, y que nada más sirve para recordarnos que a lo largo de nuestra vida también estamos solos.
Solo tienes que darle la vuelta una vez más a tus ojos, a tu cabeza, desconectarte de cada parte de tu cuerpo y levitar. Porque no hay mejor manera de sobrevivir, que intentar no permanecer en esta realidad. Muchos dirán que es absurdo, que es algo efímero y banal, otros tantos se encerrarían de por vida en este estadio, consumiendo en grandes cantidades vida extrasensorial quedándose irremediablemente en el umbral de lo ficticio. Nada ya puede salvarte, y debes entrar en razón lo antes posible.

Porque nada de esto tiene sentido común, tampoco es mi intención encontrarle coherencia alguna.

Son palabras torpes, que nacen de mis oídos y de los poros de mi piel.

jueves, 30 de octubre de 2014

Ni ellos mismos se reconocen.

Imagina por un momento que te encuentras solo.
Tengo la sensación de estar repitiendo una y otra vez la misma escena, buscando bocanadas de aire entre labios y besos fugaces. Pero no es suficiente para respirar.
Quiero que todos los instantes sean eternos, y que nada frene la consecuencia de mis actos. Quiero pagar por ello, y que el precio sea la más brillante de las sorpresas. 
Ahora necesito que sea inesperado, que me saque de la luz, que me lleve a las sombras para luego recordarme como es el mundo fuera. Y encerrarme bajo las mantas y el abrigo de un abrazo. Pasamos la noche intentando estar en vela, intercambiando palabras torpes, intercalando besos cansados, pero llenos de ganas de ti y de mí.
Un ''Buenas noches'' frente a un ''por favor, quédate un rato más'', y que te quedes dormido mientras luchas por sentirme a tu lado.

Es todo tan simple, todo cabe entre dos personas, pero existe un abismo en ese mismo lugar, y un paso en falso puede ser letal.

Y tan solo en un segundo, la cuerda se rompe y todo acaba. 

jueves, 16 de octubre de 2014

Try. I'm with you.

Tengo más ganas de llorar que de escribir, pero no es una de las cosas que ahora mismo me esté permitido. Y aquí me teneis, debatiéndome cual es la mejor manera de calmar el frío, de calmar la sensación de vacío total al pensar en estar sola o acompañada. No se si quiero un abrazo, si quiero una mirada de compasión desde la otra punta de un andén, o si lo que quiero es quedarme en la cama, abrazada al infinito.
No creo que necesite más que volver atrás para dar un paso adelante, y siento que el pasado está más presente que nunca. Nada de nostalgia, nada de echar de menos, tan solo recuerdos que acuden como flashback, que me hacen recolocar cada una de mis piezas.
Pero, ¿sabéis qué?. Me he dado cuenta de que esa persona que estaba intentando reconstruir ya no existe, que nunca me gustó, y que ahora solo puedo cambiar, una vez más. Estoy más perdida que nunca, y dudo que quiera encontrarme.
Peco de haber tenido una imagen ficticia de mi propio yo como objetivo vital, y solo he conseguido tropezarme una vez y otra, dándome cuenta de que es imposible todo esto que pido. Un dia, solo quiero un dia sin tener que estar pendiente de todo aquello que odio, de todo lo que me aterra, las convenciones diarias por las que uno pasa, los defectos que se esconden. No pido hacerme a ello, pido acabar.


Nada, y luego, más nada.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Nadie me conoce como tú.

Voy a dedicar unos pocos minutos a rebuscar en el fondo de mis suspiros, que cada vez son más lentos, más tranquilos, y que me hacen llegar a sentirlo todo y nada al mismo tiempo. Estos minutos de catarsis, de liberación momentánea, que realmente no sirven para mucho dentro del caos rutinario que vive dentro de mi cabeza.
Y sé que pocas son las veces que me atrevo a enfrentarme a mí, y decirme las cosas claras, para saber lo que hago, lo que quiero, lo que deseo con todas mis fuerzas. No puedo confiar en que alguien que me conoce tan bien no me vaya a traicionar por completo, porque sabe de cada uno de mis puntos débiles, y juega con ventaja, ¿o no?
Mil veces he intentado musicalizar todas estas palabras, que se enclaustran tras una pantalla, o en un papel, si lo consideras más cobarde. Nada más me haría tan feliz como poder moldear las melodías a mi antojo, entrelazarlas con mi lengua y sentir sus caricias en los rincones más frágiles de mi ser.
Pero la música es caprichosa, y exige amantes mucho más capacitados que yo. Simplemente me sentaré, o me tumbaré, y soñaré con que me posee, con sus manos tan fuertes como las del verano en pleno día.


Quiero que me acompañes hasta el fin de tus días, porque eres eterna, musa querida, y tras irme yo de este mundo, no quiero conocer la nada y el vacío sin ti. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Breve, conciso, inútil. Hipócrita.

Tan sólo es otro punto más de inflexión dentro de una historia que no tiene ni principio ni final. No tener miedo está sobrevalorado, las alas no se abren por arte de magia, y mucho menos por voluntad propia.
Deja de pensar, deja de planear hasta el más ínfimo segundo que va a componer el resto de tus días, porque probablemente cometas el error de no llegar a disfrazarte de aquello que tanto ansías, y no conseguirás más que decepcionarte.
Y tú, que ahora lees estas palabras que son tan extrañas como la persona que las escribes, quiéreme, quiérenos, date cuenta de que algo de valor tiene este complejo compendio de huesos y entrañas. Que no solo sirve para marcarlo con tinta, con sangre o con grietas que, por desgracia, sanarán de la manera más cruel de todas, dejándote en evidencia.
No te fíes, te conocen como ellos quieren. Te comportas como ellos predicen, pero puedes engañarles. Puedes darles la razón, que se traguen tus palabras como una medicación más, y eso les curará. Mientras, céntrate en jugar la batalla que importa, no te distraigas, sé fuerte.
Qué importa ya el resto, no tienes que rendir cuentas a nadie. Y menos aún cuando esas cuentas no importaban si la persona que desaparecía poco a poco del mapa eras tú.

Por favor, date tiempo, no caigas en desdicha, no creas nada. Créalo todo. Déjate llevar y no te pierdas por el camino.

Llora todo lo fuerte que puedas, hasta que te seques, que no te queden más lágrimas que sacar con vasos vacíos o los añicos de estos. Brinda con los pedazos, eres libre.

Vuela.

Look at the stars, look how they shine for you.


martes, 8 de julio de 2014

Phases.

Me divido en tres secciones; cuerpo, mente y yo. Lo único que quiero es que vuelva a tomar el control la más peligrosa de las tres, volver a sentirme viva con pequeños gestos, y ansiar las ganas de seguir que ahora mismo no tengo. 
Me divido en dos estadios, cuando tengo poder y cuando flaquean las fuerzas. Quiero sentirme poderosa, saber que puedo moverme como quiero, que puedo moldear mi entorno, mi cuerpo y mi mente a mi antojo. Quiero volver a castigarme por todo aquello que merezco, y solo conseguir ser premiada si de verdad ha supuesto un esfuerzo.
Me divido en clases, la más baja sufre, es la que más tiempo convive conmigo, afligida por la constante tortura por parte de la cumbre de esta pirámide. La cabeza de serie, el emperador entre otros muchos, que exige, que obliga, que hiere si es necesario. Conviven, sin embargo en la armonía más perfecta, porque ¿como iba a sobrevivir a todo esto si no?. 
Me divido en entes, complicados a su manera, que se dejan llevar por la calidad de las notas, de las melodías y los sueños. Escribe con los ojos cerrados, inspirando con calma y profundamente, dejando que todos los sentidos se posen sobre sus manos, y que salga de ellos todo lo que siente. Cuando el éxtasis fulmina y acaba bajando a la realidad, estoy vacía. 
Me divido en nombre y apellidos, en imagen y perspectiva. Me divido ante todo en lo que vosotros pensáis que soy, y lo que soy de verdad.

jueves, 26 de junio de 2014

0:26

¿Quién juega con las cartas dadas del revés, si no es el que quiere hacerlo todo más fácil? y la recompensa en ello es nula. El esfuerzo compensa, a la larga, y uno se acostumbra a ver lo rápido y sencillo como la puerta hacia un resultado mediocre. Que hay que cuidar las cosas al mínimo detalle, trabajar con cuidado, golpear con sutilidad, y así, acabarás formando la maquinaria más compleja y con el mecanismo más perfecto, que funcionará sin descanso. El preludio de los viajes, cargarse la mochila con todos los enseres personales, todo lo imprescindible y prepararse para despegar. Todo esto parece obvio, claro de comprender. Es una ley intrínseca que todos deberían respetar, y saber como funciona, aplicarla a todos los ámbitos y sobre todo, deberían dejarme en paz. 

Los hay perfeccionistas, los hay simplemente cuidadosos por la torpeza que les caracteriza. Sea como fuere... continúa con lo que estás pensando.
Aquí ya no tienes nada que leer.

viernes, 20 de junio de 2014

Limbhad.

Confiemos en que los sueños no nos traicionen una noche más, y que podamos descansar tranquilos al abrigo de las sábanas y del roce de los pies que juegan a hacerse un hueco entre el vacío que los tuyos dejaron en su lugar.
El calor inunda este lecho, que no necesita más cuerpos que reposen sobre él, son demasiadas todas las historias que ha cargado sobre su frágil esqueleto y ahora tiende a quebrarse si descubren una más. La puerta está cerrada, y prefiere hablar tras ella, por la mirilla, en constante alerta sin abrirla, por si de alguna manera, si dejase entrar a alguien volvería a perder la calma y el control sobre la llave que bloquea la cerradura.
Y siguen pasando de largo, una conversación tras otra, un compañero de juegos, durante 5 minutos, que se cansa de esperar y llamar y no obtener respuesta. Pero tiene miedo. Miedo de que se marchen sin avisar, sin siquiera cerrar, sin dar el beso de buenas noches. 

Y se quedó ahí, en medio de la soledad de su alfombra, imaginando todas las historias que allí fuera están ocurriendo, porque dentro todo es más seguro, y nada ya puede salir mal.

miércoles, 11 de junio de 2014

Orwell was here.

No voy a hablar de cosas que no comprendo aún, y tampoco voy a gastar estúpidos latidos por efímeros contactos que se a ciencia cierta que, ni son verdaderos ni son racionales.
Y ese fue el error, darle un sentido racional al mundo, dejarse llevar solo por horarios inconclusos, por estelas de un rancio olor a rutina, impuesta por los altos mandos del mismísimo Ministerio del Amor. Oh amigo, sufrí mucho en aquella ciudad, los ojos no paraban de mirarme, de observarme atentamente y esperar que hiciera lo que ellos querían.
Me sentí parte de un todo, de una comunidad, me sentí acogida, y por fin era igual a alguien. Pero caí en la cuenta de que eso no es lo que buscaba. Perdí la cuenta de las veces que dejé de vestirme con colores para ponerme el mono azul añil, solo por no desentonar. Solo para ser aceptada, en una ridícula esperanza de ser querida.
Pero no, el corazón no mira más allá de los ojos, y todos en este mundo están ciegos, o llevan gafas, cuyas lentes simplemente reflejan lo que los grandes magnates pretenden que veas. Y por mucho que me esforzase por tener algo especial, era renegada una y otra vez, si intentaba mostrar la luz que emanaba de mi, la felicidad que podía otorgar. Así que decidí subir la cremallera, asentir, y abrazar al enemigo.
Pasaron años, siglos, milenios, y yo seguía llorando cada vez que volvía al módulo de vivienda, donde aún esos ojos acusadores seguían vigilando. Ya no podía sentir mi propio ser ni si quiera en la más intima de mis ensoñaciones. Todo era por agradar al Gran Hermano. Todo era por él.
Como cada gobierno que se corrompe, las cosas empeoraron. Cada vez se me hacía más dificil sacrificar todo lo que amaba en un pasado lejano, mis fuerzas se iban debilitando, y de vez en cuando, un rayo de luz escapaba entre mis costillas. Error, fulminante error. Si él veía esa luz, acudía presto a clavarme, como si de palabras de desprecio se tratase, cada uno de los dardos cargados de aquel calmante, que otras muchas veces había servido de sedante. Pero que ya no funcionaba.
Decidí entonces que merecía un sacrificio. Que no quería seguir viviendo en un cuerpo que no era el mío, que iba a mandar al carajo a los ministerios y sus estúpidas normas, que quería ser yo.
Salí de mi edificio y me planté frente a las más grandes de las pantallas. Comencé a bajarme la cremallera de aquel inútil uniforme, saqué los brazos y las piernas, y permanecí, con una sonrisa plena, mientras notaba como las miradas se clavaban en cada parte de mi cuerpo, ahora desnudo, pero íntegramente mio.
Él me miró. No me reconocía, o mejor dicho, reconoció en mí aquella persona que consiguió cazar, y que intentó moldear a su gusto, hasta que quedé subyugada. Y no le gustó, rabió y mandó a toda la seguridad pertinente a por mi.
No dudaron ni un segundo en lo que tenían que hacer, la pistola eléctrica anuló mis sentidos. Notaba como me balanceaba entre los brazos de algún policía del pensamiento, o quizás eran los brazos de algún ángel que me rescataba de este infierno.
Sea como fuere, solo recuerdo unas horas de dolor, parecieron semanas, y poco a poco me fui haciendo inmune a ello.

Desperté en un lugar vacío, un lugar sereno y tranquilo, completamente sola. Un lugar perfecto para empezar de cero, un lugar perfecto para ser simplemente yo.

martes, 22 de abril de 2014

Pasatiempo de nostalgia.

Nota:
Hoy simplemente lo dedico a una serie de fragmentos de textos más largos, 
que he encontrado apuntados como algo importante,
y que, bueno, me parecen clave en el desarrollo
 de las circunstancias que me han llevado hasta la situación actual.
Muy bonito todo, en resumidas cuentas.

''Una nota podría matarte.
Todo esto es lo que ha quedado atrás, lo que continuamente me pasa por la mente y lo que deseo que se repita. 
Solo espero que entiendas con todo esto lo que siento y que, en un pensamiento fugaz y estúpido, algún día las cosas vuelvan a ser como antes.
...
Ha pasado mucho tiempo y aún no consigo encontrar la justificación para lo que hice aquel día. Tendría que haberte abrazado y no haberte soltado nunca.
Ese mismo día me cogiste de la mano, y no sabía como había llegado hasta allí, pero era feliz, sin más.
...
En aquel concierto me costó mucho no acercarme y abrazarte como antes, pero vi que ya me habías olvidado, ya lo habías hecho mucho antes quizá. 
Estos últimos meses he mantenido la pequeña esperanza de que en algún momento me siguieras queriendo, de que cualquier día me despertarías otra vez y dejaría de callarme.
...
El otro día me fui porque no soportaba tenerte cerca y no poder hablar contigo de cualquier cosa.
...
No me importa lo que pienses, me importa lo que vivas. Vive, piénsalo, siente, se mío. 
Por mucho que duela la verdad, a veces callarse duele aún más. El silencio es mal amigo de los problemas con solución.
...
He sentido lo que es sufrirme, ahora soy tú.
No creo que lo hagas, pero tengo la esperanza.
...
La suerte solo servirá hoy para que no llueva, lo demás está todo dicho.
Eres más de lo que pido, justo lo que espero.
No me dio tiempo a decir nada, el silencio me somete más que nunca.
....
Resquicios de luz en la oscuridad de este cielo nublado.
...
No hay tiempo para querer más, lo que hoy hay durará eternamente.''

Actualmente son tan solo episodios que recuerdo con cariño, y siento el impulso de acoger a mi yo de esos días entre mis brazos y decir:
 ''Dolerá, pero tu destino es infinitamente mejor que estas líneas, sé fuerte, Stay Gold.''

viernes, 18 de abril de 2014

1:20

Hace tiempo que no escribo y no se si es bueno o malo. Hace tiempo que no quiero conectar conmigo a este nivel. No le busco más misterio al asunto, porque creo que tengo miedo a descubrir la dependencia que tengo hacia unas cuantas palabras y unas manos ágiles que las convierten en realidad.

Hace tiempo que no se qué pasa por mi mente, ni por mi cuerpo, ni por mi aura. Hace tiempo que me perdí de vista, y que me alejo, como una suerte de brumas en el desierto cuando anochece. Hará frío, abrígate. Cuando más solo estás, más peligroso eres, como una doble identidad, que intenta poner fin a la disputa eterna.

Hace tiempo que encontré algo en ti, algo en mí, somos uno. Hace tiempo que me escondo, y que no encuentro justicia a esto que camina a dos bandas en nuestros senderos. Avanza con prudencia, con calma y serenidad, recogiendo las piedras preciosas de cada uno de los caminos, intercambiándolas, entre ambos, tan distintos y a la vez tan perfectos.

Hace tiempo que ese caminante emprendió el viaje, hacia el final sus dias, donde llegará por fin al comienzo de un gran desfile de arena y hierba. Fina arena, que hace de veces de unión de dos mitades, la unión final de un todo extraordinario. Y corre, corre por la arena, sigue corriendo feliz, fresco y libre. Nunca dejes de correr, nunca te agotes y sé fugaz al mismo tiempo. Bebe de todos los días que fuiste acumulando en tu alternante vida. Recuerda el vagar por esos dos caminos que tanto aportaron hasta esta recta final, que tan solo es el principio del resto del tiempo.

Hace tiempo que esto no es nada, que lo es todo y que, sin embargo, no ha hecho más que asomar para empezar. O no.

Hace tiempo que dos caminos, caminaron.

Y aún no se han encontrado.


lunes, 10 de marzo de 2014

Asthenia

Como siempre y como nunca, sentada en la oscuridad y dejando que cualquiera de todas las notas fluyan por todo mi ser. No quiero más compañía que las letras que unos escribieron para sí, y que ahora son para mi, solo para mi. No puedo ni quiero compartirlo, es mio, es único. Las voces que consiguen calmarme o despertarme entre la bruma. Tan solo mil canciones de amor a ritmo de los latidos de un corazón que impulsa hasta la más delicada nota por la  espalda y hacia el cuello, posándose en esos labios, aquellos en los que no reposa nadie.
La soledad es tan inerte, la independencia de la multitud es un estadio previo al nirvana, astenia, como quieras llamarlo. Es esa calma en tensión, es ese descanso de inmensa angustia. Significa estar alerta por no sentir nada, estar muerto por dentro, intentar ser algo y no ser nada al mismo tiempo.
La auto destrucción no es más que un viejo amigo, y la amistad se va reforzando con el paso del tiempo, de los siglos, y con tu paso por mi vida. No puede existir otro camino para el final que no sea estar lleno de dudas, de riesgos, de puestas en valor del más carente de los sentidos. De palabras aleatorias, que con mucha ironía y orgullo se enredan unas con otras y te hacen creer la teoría más absurda.

Caos en el orden, locura inducida. Pero, ¿qué son los locos si no son tan solo mentes maravillosas?. No habitan en este mundo, al menos no quieren. Se dan cuenta de que lo que les rodea es muchísimo más inferior que aquello de lo que ellos quisieran rodeados. Si no te gusta tu propia realidad, ¿por qué no vivir en tu mundo paralelo? ¿Por qué no escaparse más que todas las noches a esos sueños que te hacen ser algo más que una ínfima cantidad de átomos dispuestos en el universo?. Los locos tienen suerte, y no lo comparten con nadie más. 

La fascinación viene dada del amor o del odio, ¿qué más dará?. Tan solo dos sentimientos tan extremos podrían ser tan parecidos. La calidez cuando se siente cerca, adrenalina, fuerza, hiperventilación...¿has pensado en amar aquello que odias? ¿Has pensado en no ser nada?. En eso se resume, en nada.
No sirve de mucho engañarse y escribir todo lo que me permiten estas manos si no siento nada. Fría, inerte, muerta. Apatía, ataraxia. 

Me necesito viva, pero yo ya no me importo. Si no es así ¿me necesitas tu?.

Pick me up now,
I need you so bad.

jueves, 20 de febrero de 2014

Mein Kampf

Sigo siendo indefensa, imprevisible pero ante todo traidora.

Me niego a pensar en aquello que me hace daño, pero la oscuridad de la noche abre el escudo más grueso y alto jamás alzado. Y no puedo respirar, no puedo dejar de pensar que todo se va, se me escapa de las manos y vuelve con más fuerza de la que ha salido para clavarse en lo más hondo de mi pecho.
Estoy paralizada y ya no se ni siquiera gritar, no tengo aire, ni palabras, apenas me quedan lágrimas que puedan brotar de estos ojos que engañan al más sabio de todos los demonios. Pero son mis demonios y yo debo encerrarlos, no dejarlos salir. Debo impedir entonces que ataquen a lo que más quiero, aunque me queme por dentro. Liberarlos es una opción, deshacerme del nudo permamente en la boca del estómago, que al menos mantiene la sonrisa en mi cara, pero que impide que pase la luz a mi ser. Y estoy a oscuras.
Soy como una figurilla que refleja el sol en un dia despejado, llena de brillos, destellos y otras cosas hermosas, pero ese éxtasis en mi piel no consigue acabar con la coraza que cubre el más oscuro refugio en las entrañas. No puede romperse, nada puede salir.

Una vez más, esta es mi batalla, son mis ejércitos y solo yo debo luchar.


domingo, 9 de febrero de 2014

Wild Ones.

Hay demasiadas cosas en las que pensar como para pararse a mirar alrededor. Siempre estará allí, tu no.
Te encuentras ligado a un escenario en concreto, seas o no consciente de ello, un lugar que se construye en tu subconsciente y que te encierra. Pero a veces olvidas que estás allí, y despiertas.

Miras a tu alrededor y no encuentras nada familiar, no estás en tu cama, te sientes vacío por un momento. Justo a tu lado hay una pequeña mesilla con unos cuantos enseres personales que ni siquiera eres capaz de reconocer, una pulsera, un colgante quizá, demasiado elegante para ti, pero igualmente te lo pones. Sigues aturdido, pero tienes la sensación de tener que explorar esa curiosa estancia que desconoces, pero que a la vez, sientes parte de ti. De algún modo encuentras entre la ropa acumulada en el sofá del lado opuesto la adecuada, pero no sabes tampoco para qué sirve ni de qué talla es. 
Sigue deambulando, es lo único que te queda, déjate llevar por el pasillo de esa casa imaginaria. Comienzas a sentirte atrapado, comienzas a sentir como todo eso que te has puesto te quema, te abrasa tanto la muñeca como el cuello. Es un ardor agudo, no puedes evitar gritar. Solo te queda eso, gritar. 

De repente de dia, de repente de noche. Un dia azul, gris, morado, naranja. Da igual nada es tuyo, y tu no te perteneces. La sangre que corre por tus venas te domina, te hace sentir todo, te empuja a cometer las más estremecedoras locuras. Corres, sigues gritando, sigue quemando. Deshazte de todo, insensato, acaba ya con toda esa basura, no te hace más que daño. No, te pertenece, el dolor es tuyo, no puedes. Ese desconocido colgante, esa inusual ropa, es diferente, no eres tu, pero es lo que más seguro te hace sentir. Huyes de todo eso, lo quieres. 
No sabes a donde ir, ni siquiera sabes que hacer. Si, lo sabes. La única manera es dejarlo todo atrás, desnudarte por completo, buscar otra seña de seguridad. No quieres. Prefieres el dolor, que te hace sentir vivo, que hace que toda esa sangre llena de veneno corra por tus venas. 

Respiras cada vez más fuerte, no soy yo. No, no lo eres. Si, mírate, mírame, lo somos. No quiero ser algo sin lo que soy yo. La sangre. Quizá el problema sea ese, la sangre corre y arde, se adentra en cada uno de mis órganos y me hace sentir el dolor. ¿Qué más da de donde venga el dolor? Si no hay sangre, no hay dolor. 

Entonces lo entiendes. De lo único que tienes que deshacerte es de la sangre, y sabes también, como yo la manera. 
Sigues ardiendo, aún respiras acelerado pero te sientes más tranquilo. Primero frío, luego dolor. Esta sensación no es tan horrible como el fuego de mis entrañas, que ahora brota lentamente, cubre el blanco y marmóreo cuerpo. Ahora todo es cálido, te relajas. Respira hondo, despacio por favor. Mira por la ventana y mírate en el reflejo, por fin eres tu, con todo aquello que se supone que te hacía sufrir. Ya no duele. Descansa, cierra los ojos, duerme.