viernes, 28 de noviembre de 2014

See you soon

Hay mil maneras de expresarse, de decir lo que sientes, pero quizá hay el triple de opciones de esconderlas y tirar como se pueda.
Se me hace difícil comprender qué es la confianza plena, qué es eso de sentir que puedes contar con alguien al 100% sin poner trabas de por medio, solo por temor al juicio y al castigo de después. Las interacciones sociales son complicadas, y no todo el mundo está preparado para ello.

¿Cómo se mide la amistad?, ¿Cómo se mide el cariño o el amor?. No se puede pretender contar con alguien cuando ni tu mismo cuentas con tu espada cuando la batalla se acerca. Tienes que solucionar tus acertijos antes de pasar a la siguiente prueba, y no es justo que cualquiera de los que se encuentran expectantes a tu alrededor, se permitan el lujo de romper esa burbuja que con tanto mimo has creado para moverte con cuidado por el camino hacia ellos.

No hablo de espacio, no hablo de tiempo ni de un sentimiento en concreto. Hablo de una persona en su completa integridad. No puedes obligar a nadie a poner su mundo del revés, no puedes hacerle dudar de sus propias convicciones, no puedes no ofrecerle respeto.
Quizá, desde un punto altruista rescatarás a esa persona frágil, poco abierta y perdida en la sombra, sin darte cuenta de que con los ojos cerrados esa persona puede recorrer medio mundo más allá de encontrarse en la luz y cegarse para siempre.
Porque cuando alguien está roto, está intentando recomponerse, lo último que necesita es que alguien entre de golpe y haga temblar su universo. Imagina con qué facilidad se desprenden los pedacitos de un vaso resquebrajado y con el pegamento aún húmedo, cuando lo mueves un mínimo. No pretendas llenarlo de esperanzas, como si de agua se tratase, y beber de ello, porque solo conseguirás tragarte con ello pedazos de cristal, y puede que tu no lo sientas, pero estará aún más roto e incompleto para siempre.

La soledad, el aislamiento interior, la coraza que todos llevamos a cuesta y con la que nos protegemos de los intentos violentos de querer, es lo único que nos queda.


Nadie nunca te va a ayudar a ordenar tu caos, nunca nadie como tú va a saber donde debe situarse cada una de las fotografías, de las palabras y los recuerdos. Nunca nadie debe entrar en ese caos y hacer que te pierdas. Para siempre.

domingo, 23 de noviembre de 2014

The fall.

Odio cuando me doy cuenta de que tienes el poder de hacerme sentir pequeña, insegura como nunca, invisible y despreciable. Todo al mismo tiempo, a toda velocidad y viajando por mi cabeza, mientras mi cuerpo pide que me acerque más y más buscando ese calor que tanto anhela.

Caricias despistadas, escondidas, anónimas. En  un momento, nuestras manos ya no nos pertenecen, y se posan en el otro con  fin de fundirse con su piel y no separarse ya jamás. Quiero mantener la calma, pero puede que mi pulso comience a delatarme en cualquier momento.

No existen ya centímetros ni barreras que me impidan sacar al campo y encajar el punto decisivo de este partido, que terminará en celebración, seguro. Pero el último movimiento, es el primero de todos.

Cállame, déjame que me quede con el resto de palabras sin sentido en la punta de la lengua, y arráncamelas con la tuya cuando empiece a perder el aliento.  Y posas tu mano en mi nuca, para que no me escape, tienes miedo de que todo esto no sea del todo real, y que en décimas de segundo, desaparezca.

Me retuerzo entonces, para encontrar un ángulo perfecto en el que poder jugar con tu cuello, tu clavícula, tu barbilla, tus labios, y muerdo.



Ya está, suspiras, eres mío. 

martes, 11 de noviembre de 2014

Shipwreck in the sand


Flotar por demasiado tiempo trae sus consecuencias negativas.  Te olvidas de como caminar, de como estabilizarte y como repartir el peso de tu cuerpo entre las dos piernas, para que todo lo que cargas a tu espalda no caiga al suelo y pierdas todo lo que trabajaste. No cuentes con las ilusorias fantasías de que alguien te va a ayudar, que te está esperando, y que te sanará las heridas. En este mundo, y como otros tantos dijeron “todos los seres vivos mueren solos”.  Permitidme aclarar, que no hay verdad más certera que esa, y que nada más sirve para recordarnos que a lo largo de nuestra vida también estamos solos.
Solo tienes que darle la vuelta una vez más a tus ojos, a tu cabeza, desconectarte de cada parte de tu cuerpo y levitar. Porque no hay mejor manera de sobrevivir, que intentar no permanecer en esta realidad. Muchos dirán que es absurdo, que es algo efímero y banal, otros tantos se encerrarían de por vida en este estadio, consumiendo en grandes cantidades vida extrasensorial quedándose irremediablemente en el umbral de lo ficticio. Nada ya puede salvarte, y debes entrar en razón lo antes posible.

Porque nada de esto tiene sentido común, tampoco es mi intención encontrarle coherencia alguna.

Son palabras torpes, que nacen de mis oídos y de los poros de mi piel.