Click!
Ahora todo tiene sentido. Toda la oscuridad ha sido iluminada completamente por una serie de piezas que al final han ido encajando, y que hasta ahora, no has podido terminar de juntar. Ese puzle era un mapa que leído de manera correcta te llevaba al lugar que estabas buscando. Pero cuando no hay luz, y faltan datos, la imaginación y la lógica te juegan una mala pasada. La frustración y la rabia rompen con todo, abandonas, arrugas y escondes el mapa.
Y después de todo el camino recorrido en una dirección completamente distinta, sorteando las dificultades de salir de la anterior ruta, encuentras aquello que faltaba para ilustrar ese esquema, ¿qué haces con ello?. Lo primero, sacas aquella caja donde guardas los detalles mas curiosos, y lo escondes con la idea de olvidarte el tiempo suficiente como para poder volver a verlo de otra manera más adelante. Pero no lo puedes guardar, porque ahora tienes esa herramienta, tienes el poder de desandar lo andado, o de escoger otro atajo y marchar otra vez de viaje.
Intentas por segunda vez afrontarlo, quizá estudiar todos los detalles, planear cómo lo retomarías, cual es su fin. La X marcada en el papel está borrosa y desgastada, como si quisiera desaparecer.
Paras, te sientas en mitad de la noche, y a la luz del fuego lo observas hasta que te duermes y en sueños, sigues con lo mismo entre tus manos.