Empezar, despojarte de toda la trayectoria vivida porque 21
años no han significado nada. Mentira. No puedes o no quieres, mejor que todo
eso. Porque alguien muy sabio o muy
necio, quien sabe, dijo que de los errores se aprende, y nos consolamos en
poder hacer casi cualquier cosa sin ningún tipo de miedo, porque la sabiduría
de esos fracasos son lo que se supone que nos harán más felices ¿no?.
Y luego pasan meses, y esa sensación positiva no llega.
Parece que lo único que has hecho hasta ahora ha sido darte cabezazos contra
una puerta, con la esperanza de aprender a abrir la cerradura de repente,
cuando ni siquiera has intentado buscar una llave. Porque total, ya se
solucionará solo, ¿verdad?.
Pero, te cansas, te aburres, quieres dejar de ver la misma
veta de la madera una y otra vez, que no se inmuta con ninguno de tus golpes.
Entonces descansas. Recuperas fuerzas, respiras hondo y EMPIEZAS DE CERO. Y
olvidas esos golpes. Y vuelves a lo mismo. Otra vez. La cabeza empieza a
recuperar los chichones, pero eh, has empezado de cero. Esta vez será
diferente.
Cuando fracases una vez mas, no empieces de cero. Date la
vuelta, recuerda que no se puede salir de esa habitación por esa puerta, que es
imposible, que no hay manera. Busca otra manera, olvídate de esta. Acércate a
la ventana, entra la luz. Puedes ver a través de ella, puedes ver tu reflejo.
Puede que de miedo, está muy alto, hace
mucho calor o llueve, pero serás libre. Puedes tomarlo o dejarlo y forcejear
una vez más, intentando escapar de algo inevitable.
Recurrente y forzado.