jueves, 30 de octubre de 2014

Ni ellos mismos se reconocen.

Imagina por un momento que te encuentras solo.
Tengo la sensación de estar repitiendo una y otra vez la misma escena, buscando bocanadas de aire entre labios y besos fugaces. Pero no es suficiente para respirar.
Quiero que todos los instantes sean eternos, y que nada frene la consecuencia de mis actos. Quiero pagar por ello, y que el precio sea la más brillante de las sorpresas. 
Ahora necesito que sea inesperado, que me saque de la luz, que me lleve a las sombras para luego recordarme como es el mundo fuera. Y encerrarme bajo las mantas y el abrigo de un abrazo. Pasamos la noche intentando estar en vela, intercambiando palabras torpes, intercalando besos cansados, pero llenos de ganas de ti y de mí.
Un ''Buenas noches'' frente a un ''por favor, quédate un rato más'', y que te quedes dormido mientras luchas por sentirme a tu lado.

Es todo tan simple, todo cabe entre dos personas, pero existe un abismo en ese mismo lugar, y un paso en falso puede ser letal.

Y tan solo en un segundo, la cuerda se rompe y todo acaba. 

jueves, 16 de octubre de 2014

Try. I'm with you.

Tengo más ganas de llorar que de escribir, pero no es una de las cosas que ahora mismo me esté permitido. Y aquí me teneis, debatiéndome cual es la mejor manera de calmar el frío, de calmar la sensación de vacío total al pensar en estar sola o acompañada. No se si quiero un abrazo, si quiero una mirada de compasión desde la otra punta de un andén, o si lo que quiero es quedarme en la cama, abrazada al infinito.
No creo que necesite más que volver atrás para dar un paso adelante, y siento que el pasado está más presente que nunca. Nada de nostalgia, nada de echar de menos, tan solo recuerdos que acuden como flashback, que me hacen recolocar cada una de mis piezas.
Pero, ¿sabéis qué?. Me he dado cuenta de que esa persona que estaba intentando reconstruir ya no existe, que nunca me gustó, y que ahora solo puedo cambiar, una vez más. Estoy más perdida que nunca, y dudo que quiera encontrarme.
Peco de haber tenido una imagen ficticia de mi propio yo como objetivo vital, y solo he conseguido tropezarme una vez y otra, dándome cuenta de que es imposible todo esto que pido. Un dia, solo quiero un dia sin tener que estar pendiente de todo aquello que odio, de todo lo que me aterra, las convenciones diarias por las que uno pasa, los defectos que se esconden. No pido hacerme a ello, pido acabar.


Nada, y luego, más nada.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Nadie me conoce como tú.

Voy a dedicar unos pocos minutos a rebuscar en el fondo de mis suspiros, que cada vez son más lentos, más tranquilos, y que me hacen llegar a sentirlo todo y nada al mismo tiempo. Estos minutos de catarsis, de liberación momentánea, que realmente no sirven para mucho dentro del caos rutinario que vive dentro de mi cabeza.
Y sé que pocas son las veces que me atrevo a enfrentarme a mí, y decirme las cosas claras, para saber lo que hago, lo que quiero, lo que deseo con todas mis fuerzas. No puedo confiar en que alguien que me conoce tan bien no me vaya a traicionar por completo, porque sabe de cada uno de mis puntos débiles, y juega con ventaja, ¿o no?
Mil veces he intentado musicalizar todas estas palabras, que se enclaustran tras una pantalla, o en un papel, si lo consideras más cobarde. Nada más me haría tan feliz como poder moldear las melodías a mi antojo, entrelazarlas con mi lengua y sentir sus caricias en los rincones más frágiles de mi ser.
Pero la música es caprichosa, y exige amantes mucho más capacitados que yo. Simplemente me sentaré, o me tumbaré, y soñaré con que me posee, con sus manos tan fuertes como las del verano en pleno día.


Quiero que me acompañes hasta el fin de tus días, porque eres eterna, musa querida, y tras irme yo de este mundo, no quiero conocer la nada y el vacío sin ti.