"No hay un motivo aparente para dudar, ni para estar nervioso, pero él cree que aun algo puede salir mal aunque lo que va a pasar esté mas que claro. Si ella no estuviera interesado en él, no le hubiera pedido que quedase con ella esa tarde. Le prometió que tendría una tarde libre para el solo, para estar sin mas, sin tener que preparar una salida espectacular ni ponerse un modelo ultra sexy. Eso es lo que le gustaba de ella, que era natural y espontánea, daba la sensación de que no tenia que pensar las cosas porque las hacía en el momento, porque sentía que es lo que tenía que hacer. Una vez mas había caido rendido ante su dulzura, pero no como con otras personas, que le hacían sentir 'especial' por cosas materiales, si no por que ella no le buscaba, no quería que le llamase mil veces al dia, ni que se separase de sus amigos para estar con ella, simplemente le gustaba estar con él. Maldita sensación de estupidez."
el 20 febrero 2011
Intentar escribir de una forma un poco más madura, más creíble y un poco menos intensa. A la mierda. Se encajan las letras una a otras, y a veces consigues que cobren algún tipo de sentido, si tienes la suerte, nunca lo tendrá.
Porque al fin y al cabo es algo interior, que no necesita un interlocutor, que no espera ser leído. Simplemente está. Si es bonito compartir, pero es horrible intentar obligar a alguien a que comparta contigo cosas que prefiere mantener en blanco. Llenémos ese blanco de historias nuevas, de palabras imposibles y cuentos de hada con grotescos giros del guión.
¿Cuánto más hay que esperar para imprimir toda la furia en cuatro líneas mal escritas?. Me da igual. Todo esto no tiene más fin que el que está surgiendo ahora mismo. Estar sentada, escuchando una voz en off, que habla de alguna serie de fortificaciones de la ruta de la especia, dentro del Imperio Romano Oriental. No me interesa. Creo que no puedo más.
He perdido el interés en este último tramo de mi vida, porque tan solo quiero vivir. No quiero agotar más energía en llenarme la cabeza de datos, casi colmada de momentos. Tampoco quiero perder lo que tengo, porque es eso lo que me va a lanzar a la VIDA. Si, con mayúsculas. Porque los casi 22 años que han pasado hasta ahora no han sido más que un mero ensayo de otros tantos que me quedan por gastar.
Y empiezas a pensar, en si todo esto merece la pena, en si los sueños que alcanzas, que buscas y que añoras sirven de algo si en realidad vas a dormir eternamente al final. ¿Por qué no dejarse llevar ahora, antes de agotar las fuerzas en cosas insulsas que no tienen una transcendencia real?
No soy la primera ni la última persona que, tras darle muchas vueltas a tonterías llega a hacerse la misma pregunta.
Supongo que son las hormonas. Malditas hormonas que no me dejan no-pensar.