sábado, 23 de diciembre de 2017

wheel

Click!
Ahora todo tiene sentido. Toda la oscuridad ha sido iluminada completamente por una serie de piezas que al final han ido encajando, y que hasta ahora, no has podido terminar de juntar. Ese puzle era un mapa que leído de manera correcta te llevaba al lugar que estabas buscando. Pero cuando no hay luz, y faltan datos, la imaginación y la lógica te juegan una mala pasada. La frustración y la rabia rompen con todo, abandonas, arrugas y escondes el mapa. 
Y después de todo el camino recorrido en una dirección completamente distinta, sorteando las dificultades de salir de la anterior ruta, encuentras aquello que faltaba para ilustrar ese esquema, ¿qué haces con ello?. Lo primero, sacas aquella caja donde guardas los detalles mas curiosos, y lo escondes con la idea de olvidarte el tiempo suficiente como para poder volver a verlo de otra manera más adelante. Pero no lo puedes guardar, porque ahora tienes esa herramienta, tienes el poder de desandar lo andado, o de escoger otro atajo y marchar otra vez de viaje. 
Intentas por segunda vez afrontarlo, quizá estudiar todos los detalles, planear cómo lo retomarías, cual es su fin. La X marcada en el papel está borrosa y desgastada, como si quisiera desaparecer. 
Paras, te sientas en mitad de la noche, y a la luz del fuego lo observas hasta que te duermes y en sueños, sigues con lo mismo entre tus manos.

viernes, 27 de octubre de 2017

SIX.

Que comience suave, o mejor de golpe, rompiendo la tensión y el silencio de instantes anteriores. Cuando las pupilas se centran en un punto fijo y ya no se pueden desviar. Y todo va fluyendo. Hay veces que eres consciente de cada centímetro de tu cuerpo, de tus movimientos, pero otras te pierdes en el ritmo, empiezas a flotar, cierras los ojos y todo da vueltas. Y los abres, te encuentras en la escena otra vez, con los pies en suelo firme y las manos vuelven a ser tuyas. Piensas, ¿cuánto tiempo he estado fuera de lugar? Las melodías vuelven a ser dulces, a ser ligeras casi como caricias. Observas cada detalle con suma delicadeza, recorres cada rincón con curiosidad, con ganas de absorberlo todo, de no perderte nada.
Poco a poco el pulso va siendo más fuerte, el ritmo más rápido y vuelves a despegarte del suelo. Y ya no estás, ya no piensas, solo sientes. Todas esas vibraciones son tuyas, está tu cuerpo y el todo a la vez. Cada vez más arriba, cada vez más alto, cada vez más incontrolable.

Y respiras, respiras hondo recuperando ese aliento, y tu ente vuelve a tu cuerpo. Lo sientes todo, cada cosquilleo de la yema de los dedos. Las caras vuelven a encontrarse, sonrisas de satisfacción y de volver a repetir.
3, 2, 1... 

domingo, 22 de octubre de 2017

Thousand faces.

Puede que sea demasiado temprano y que aún haya demasiada luz para ponerme a pensar. O puede que todo esté tan oscuro aquí dentro que me de igual la hora que sea en el resto del mundo. Pero no, no me da igual.
Es demasiado peso intentar estar a la altura de todas las expectativas, y más si tu mayor accionista eres tú mismo. Pero ¿a quién quiero engañar?, a mí no me importa, porque he perdido la confianza en que algún día consiga levantarme de la cama y pensar, ‘joder, si’.
Me importa lo que se mueve a mi alrededor. La aprobación del resto es como aire para respirar. Pero, ¿qué ocurre cuando al resto le importa bastante poco lo que sale de la línea de su espacio personal? Que todo se desmorona.
Necesito ser justa conmigo misma, con mi cabeza, con lo que siento y lo que pienso. Ser coherente día a día, y darme ese amor, esa ternura, ese cariño que no me he dado jamás porque lo guardaba por intentar que los demás estuviesen bien. Necesito ser egoísta, imaginarme que paso de todos y de todo y que hago lo que me apetece porque me apetece, sin más y sin menos.
Pero sigue la cadena, que tintinea recordándome que algo va mal en algún espacio del plano que conozco. Que hay algo que no está bien, que hay algo que no estoy haciendo bien. Que tendría que volver a sacrificar mi bienestar porque alguien esté contento conmigo.
Idealizo en mi mente el hecho de que me dé absolutamente igual estar a la altura o no estarlo, hacer las cosas que se esperan de mí o no. Pero toda esa idealización se va a la mierda.
La literalidad no es poética pero tampoco lo son las personas.

martes, 26 de septiembre de 2017

Remembering Sunday

No quiero rebuscar entre los cajones donde guardo mis cosas favoritas con el mayor cariño del mundo, para darme cuenta de que en realidad ya no siguen allí, que las tiré hace tiempo. Que en un momento dejaron de hacerme feliz, para comenzar a cortarme las manos y hacerme sangrar cada vez que intentaba sacarlas y jugar con ellas. 

Por eso, quiero seguir pensando que siguen ahí, amontonadas entre miles de pequeños recuerdos, lo que se supone que son detalles que guardarás para siempre porque son especiales. Una entrada de un concierto, un ticket de un regalo que hiciste, una servilleta del primer lugar que visitaste en aquella ciudad... Todo cosas que al final, de una manera u otra van a desaparecer, a deshacerse. Pero te gusta ver como envejecen, y duele sentir como antes te hicieron sentir tú, pero ya no te identificas con ello.

Y mientras miras hacia esa vela, justo encima del cajón que abres y ahora está vacío. La llama perdura, se mantiene en pie, quema, incluso si te quedas mucho tiempo mirándola, acaba molestando a la vista. Y sabes que no desprenderá su aroma más delicado hasta que no la apagues, pero ahí sigue.

Que al final acabarás por almacenar detalles, recuerdos pasados y promesas en un cajón sin fondo, donde nadie sabrá que están, y que nadie más que tu abrirá para recordarte que estás mejor por tu cuenta, pero que no sabes estar solo. 

viernes, 22 de septiembre de 2017

The Fog.

El silencio no solo es peligroso, si no que es mensajero de realidades que duelen. La ausencia de palabras dice mucho más que charlas inocuas sobre temas que de verdad ni te interesan.
Cuando ni siquiera te comunicas contigo mismo, cuando te mientes, cuando no quieres reconocer las verdades que te hacen sufrir (o no) día a día. Escúchate, o escucha al resto. Quizá puedas oír entre tanto silencio el gemido de dolor de lo que realmente está ocurriendo a tu alrededor. Pero párate y escucha.
También puede ser tu amigo, te deja pensar con claridad, poner las palabras en alto retumbando en tu cabeza, y que seas capaz de escribirlas y leerlas, y que te suenen a algo familiar. Que lo que estás diciendo es lo que estás pensando, lo que estás sintiendo y nada más allá.
Que el miedo esconde todas las cosas que no quieres escuchar, las tapa con ruido blanco, un ruido pesado, como una plomada de nubes espesas que no te dejan distinguir ni siquiera la silueta de nada a menos de un centímetro. Y te alejas.
Y las siluetas hacinadas detrás de la bruma se cansan de esperar a que consigas salir de ahí, se van diluyendo, en tonos grises y finalmente desaparecen.

Te encuentras al final, cuando las nubes han desaparecido, completamente solo.

viernes, 25 de agosto de 2017

25/8/2017

A veces está bien tener por seguro que estás en un refugio en el que nadie va a poder entrar, en el que no van a leer tus pensamientos, y que no van a pararte, intentes lo que intentes. Porque realmente no te ven, no quieren verte y creen que todo está bien. 
El refugio está a vista de todos, y a la vez es invisible. Tiene barreras por todos lados, pero no de esas que producen pesadillas con pinchos y clavos rotos, si no barreras que pueden abrirse al antojo, con la puerta sin cerradura. Pero quien esta ciego, solo tendrá ante sus ojos un muro de hormigón.
También tiene ventanas, ventanales enormes, donde se puede ver el exterior y viceversa. Pero también tiene rincones, puntos ciegos donde puedes guardar cosas, ya sean mas grandes, más pequeñas, lo que quieras. 
Es perfecto, no tienes por qué quedarte mirando, entra. Es acogedor, tiene una cama, un sofá, una pequeña cocina, y sobre todo tiene luz. Ayuda a despertarte por las mañanas, a terminar ese sueño en el que te hayas inmerso por la noche. 

A veces los sueños son traicioneros, unas veces puedes tocar, puedes sentir, incluso traerte recuerdos a la realidad. Pero otros, solo son etéreos, y te paras a observar detenidamente, dándote cuenta de que es todo mentira, que estás dormido, que todo eso que ves tan solo lo has creado en tu cabeza para sentirte bien, para sentirte seguro. Y despiertas, a veces más aliviado, a veces más aturdido, a veces roto.
Ahora, ¿qué hacer con los pedazos?, antes hablamos de rincones que desde fuera nadie puede ver, dentro de un refugio invisible, tras barreras de mentira, ante los ojos de personas poco observadoras que no hacen más que deambular alrededor, arruinándolo todo. 

sábado, 12 de agosto de 2017

Tampoco tengo ganas de pensar.

Cuantos más cuardernos encuentro, más me leo, sin filtros y sin máscaras, más miedo me doy y menos me entiendo.

"Actualmente y por suerte, tengo maneras más sencillas de evadirme personalmente. Con un solo café y el paisaje que dibujo en mi cabeza mientras me dejo llevar por un carboncillo y una lámina de papel, va incluso más allá que la brisa más suave que pudiera disfrutar en la colina de ese parque. Me puedo transportar allí y escapar de esta jungla de hormigón, estando dentro, al fin y al cabo.
Solo vale perderse si luego te encuentras, en el lienzo, con ellos y vivís atemporalmente los mismos sentidos. 
Y qué más da estar solos que acompañados, que unas palabras pueden ser adecuadas o estropearlo todo. El todo habla de eso, de caminar y escapar, pero con la compañía de uno mismo, esta que te cruzas en el camino de otro para seguir caminando juntos. Si se acaba entrometiendo en la línea trazada por unos, ¿por qué no iba a ser indicado para acompañarte por tus sendas y paisajes?.
Si estás solo, tampoco hay que preocuparse, no es así. Hay al menos un pequeño grupo de personas que sentirán lo mismo, como lo sintieron aquellos de los que estamos hablando. 
No importa lo lejos que esteis, siempre se puede tener una estrella de encuentro, o la luna para quedar todas las noches y estar juntos hasta reunirse. 
Viaja, viaja mucho, duerme en la playa, la misma que te acoge en su fina arena, que abraza tus pies con un tacto dulce, y que te permite crear obras de arte a tu paso. Cada huella que dejes, cada mano, cada pierna, cada cuello, cada beso queda grabado en esa arena que te puedes llevar a casa y guardar en un tarro.
Enciende el resto de tus sentidos, sacúdela a tu entorno, o inúndala con tu música, esa que también te hace viajar y estar con los tuyos.
Y dibujar las líneas de esos caminos, de esos viajes que trazas, que se quedan en el aire. Puede ser surrealista, puede que sea abstracto, pero cada una de las tintas que empapan tu lámina, son resquicios de tus lugares y tus momentos."


domingo, 6 de agosto de 2017

GRAPHIC

bzz bzz
Abre un ojo, y se ciega con la luz del móvil. Son las 9 de la mañana y ya han escrito más de 20 mensajes, ¿qué ganas de madrugar en fin de semana tiene la gente?. Vuelve a cerrarlo e intenta dormir. No puede, ya se ha convertido en esa clase de persona que si se desvela ya no hay manera de dormirse otra vez, pero bueno, al menos es temprano y podría hacer algo de provecho. Como por ejemplo, estar 10 minutos sentado en la cama mirando a la nada, pensando en que tiene un día entero por delante y nada con qué llenarlo. 
Hace un mes que acabó las clases, que por fin se deshizo de la tortura de estar sacándose una carrera que ni le llenaba ni le dejaba tiempo libre, pero ahora toca la peor parte, encararse a la familia que tampoco acepta que después de 6 años sufriendo vaya a pasarse otros 2 o 3 más haciendo por inercia lo mismo. 
Pero bueno, es verano y se supone que el verano es para descansar. 

·Mierda de calor, como puedo estar chorreando entero si lo único que he hecho es dormir. Me voy a dar una ducha a ver si me despejo, y hago cosas. ¿Pero qué voy a hacer? ¿Escribo a estos?, no... aún tengo que hacerme el duro, que no piensen que voy mendigando amistad después de todo. Que no piensen que estoy solo... Pero joder, tengo unas ganas de tocar...

·Dios quema quema quema, ahí, ahí está bien...¿Por donde iba? Bueno, pues entonces no les hablo. Puedo estar un rato ordenando el cuarto...qué pereza. Podría ponerme a dibujar, o a componer. ¿Pero para qué?. 

·La echo muchísimo de menos. Podría pedirle ayuda, pero no puedo escribirle... Joder, quiero verla, quiero recuperarla... No sé por qué no me dí cuenta antes. Maldito estúpido, joder. A ver, quiere espacio, pero también quiere que seamos amigos, ¿eso significa que puedo escribirla? Pero yo no quiero que seamos amigos, quiero que sea como antes. Joder, no, no puedo llorar. Genial, grifo abierto. Me espera un día entero de dolor de cabeza. 

·Debería afeitarme un poco. A ver si no la lío esta vez. Spotify...novedades...Bueno, parece buen grupo, play. 

La casa se inunda de música y por un instante desconecta, piensa en él mismo, y sin que se de cuenta, ahí inicia el camino para volver a ponerse en pie. Coge una libreta y comienza a escribir, a garabatear y a apuntar ideas vagas...

sábado, 5 de agosto de 2017

Day 1

Tienes palabras ahogándose en la garganta, que suplican salir. Te siento en el pecho, que late con ansia deseando explotar, deshacerse y morir en el aire.
Callas más de lo que puedes si quiera pensar. Y de repente, todo te da vueltas.
Solo quieres cerrar los ojos y saltar los capítulos de tu historia hasta que todo lo que está escrito es más sencillo y más real.
Callas mucho más de lo que los demás esperan de tí. Callas hasta llenarte, y cuando no puedes más, y todo empieza a surgir por la boca, cierras y abres las heridas cicatrizadas para que las palabras siguan sin existir.


martes, 1 de agosto de 2017

70€ (amor)tizados.

La inocencia de un niño, la infancia, la mirada limpia y sobre todo la sinceridad total. Cuando te cansabas de un juguete simplemente lo tirabas, le decías a papá y a mamá que ya no querías jugar con él, que querías otra cosa, y listo. 
Pero el tiempo pasa y las cosas cambian. Ves unas zapatillas en ese escaparate, preciosas, las  más bonitas que has visto jamás, te dejas una pasta pero da igual, te las quieres poner cuanto antes. Llegas a casa, y disfrutas del momento de sacarlas de la caja, colocarle los cordones cuidadosamente a tu gusto y metes los pies en ellas. Te quedas un rato mirándolas, no te crees que puedas tener un par de zapatillas igual, que las vas a tener para siempre, que si se rompen las arreglarás mil veces y que te van a durar años y años. Te miras en el espejo, joder, quedan de lujo... Solo estás pensando en salir a la calle con ellas y que la gente te vea y piense en lo afortunado que te sientes llevándolas, teniéndolas, disfrutando de ellas...
Al principio roces, algunas heridas, pero con tiritas, vaselina y tiempo, aprendéis a amoldaros, a ser uno. Las llevas todos los días que puedes, pasarán contigo los mejores momentos, las mejores galas, los momentos especiales. Poco a poco, cuando más te acostumbras a ellas y ellas a tí, te las pones por inercia, porque ya no sabes llevar otras, te has acostumbrado y no hay otra manera de salir a la calle.
Empiezan a rajarse por los lados, pero es un poquito, nada más. Igual le pones un poco de pegamento, las coses y solucionado. 
Pero empiezan a volverse más blandas, más transparentes. Saben cada rincón de tus dedos de los pies, se acomodan perfectamente a tu paso, y están hechas una porquería, desgastadas, casi es mejor andar descalzo. ''Tío tira esas zapatillas que dan asco''. Es el primer paso. Igual debería tirarlas ya. No, mejor las guardo, para conciertos, festivales y cosas de esas. 
Y se quedan en el armario, esperando su oportunidad. Te vuelves a poner otras, menos usadas quizás, algunas que llevabas tiempo sin ponerte y que de repente resultan más cómodas, pero no tiras las anteriores, porque siguen siendo tus favoritas. 
No te las pones, pero sabes que están ahí, para recordarte lo bonitas que fueron y lo bien que te quedaban. Pero no te las pones, no saldrías con ellas ni loco. Ni a conciertos, ni festivales ni esas cosas.
Están ahí y no las quieres tirar, te convences de que las necesitas, pero llevas meses sin usarlas. Y no las tiras. Lo único que hacen es ocupar espacio, y probablemente molestar allí donde están.

Pero son tus favoritas. Y no las tiras, aunque necesiten descansar.