Tengo más ganas de llorar que de
escribir, pero no es una de las cosas que ahora mismo me esté
permitido. Y aquí me teneis, debatiéndome cual es la mejor manera
de calmar el frío, de calmar la sensación de vacío total al pensar
en estar sola o acompañada. No se si quiero un abrazo, si quiero una
mirada de compasión desde la otra punta de un andén, o si lo que
quiero es quedarme en la cama, abrazada al infinito.
No creo que necesite más que volver
atrás para dar un paso adelante, y siento que el pasado está más
presente que nunca. Nada de nostalgia, nada de echar de menos, tan
solo recuerdos que acuden como flashback, que me hacen recolocar cada
una de mis piezas.
Pero, ¿sabéis qué?. Me he dado
cuenta de que esa persona que estaba intentando reconstruir ya no
existe, que nunca me gustó, y que ahora solo puedo cambiar, una vez
más. Estoy más perdida que nunca, y dudo que quiera encontrarme.
Peco de haber tenido una imagen
ficticia de mi propio yo como objetivo vital, y solo he conseguido
tropezarme una vez y otra, dándome cuenta de que es imposible todo
esto que pido. Un dia, solo quiero un dia sin tener que estar
pendiente de todo aquello que odio, de todo lo que me aterra, las
convenciones diarias por las que uno pasa, los defectos que se
esconden. No pido hacerme a ello, pido acabar.
Nada, y luego, más nada.
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