jueves, 26 de junio de 2014

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¿Quién juega con las cartas dadas del revés, si no es el que quiere hacerlo todo más fácil? y la recompensa en ello es nula. El esfuerzo compensa, a la larga, y uno se acostumbra a ver lo rápido y sencillo como la puerta hacia un resultado mediocre. Que hay que cuidar las cosas al mínimo detalle, trabajar con cuidado, golpear con sutilidad, y así, acabarás formando la maquinaria más compleja y con el mecanismo más perfecto, que funcionará sin descanso. El preludio de los viajes, cargarse la mochila con todos los enseres personales, todo lo imprescindible y prepararse para despegar. Todo esto parece obvio, claro de comprender. Es una ley intrínseca que todos deberían respetar, y saber como funciona, aplicarla a todos los ámbitos y sobre todo, deberían dejarme en paz. 

Los hay perfeccionistas, los hay simplemente cuidadosos por la torpeza que les caracteriza. Sea como fuere... continúa con lo que estás pensando.
Aquí ya no tienes nada que leer.

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