miércoles, 11 de diciembre de 2013

(Es, Fue, Será)

Puede que solo sean momentos aburridos en clase, o puede que sea el próximo best seller mundial. En cualquier caso, es.
Volutas por allí, Francescos por allá, no entiendo que pretende. La sabiduría no sirve de nada si no eres capaz de compartirla. Es como tener un filete pero no comértelo. O comprarte ropa y dejarla en el armario.
Siempre me eneseñaron que una parte fundamental del conocimiento es la comunicación, de hecho, muchos filósofos y otros pensadores, desde el clasicismo, se basaban en conversaciones con sus alumnos y discípulos para poder llevar a cabo una buena racionalización de sus teorías. Los diálogos como método de comprensión legítima... Siempre se podrán entender conceptos oscuros muchos más fácilmente, si hay alguien que pregunta por uno mismo las dudas que queremos despejar. Los grandes genios, lo son en el momento en el que comparten y trabajan esas teorías en compañía, los que no lo hacen, son unos necios y cerrados a la sociedad.
¿Qué pasaría si, en realidad cada uno de nosotros estamos guardando para el secreto una verdad universal, algo que nadie más conoce? Quizá sean las respuestas a las preguntas que todos hemos estado buscando durante milenios, quizá no nos demos cuenta de que es importante, o quizá esté escondido en el subconsciente y no pueda salir.
Todos, en nuestro interior, somo s unos genios. Unos con más ganas y capacidad para compartir, otros en el desconocimiento de esta faceta.
Ya compartamos conocimientos científicos, humanísticos, psicológicos, lo que sea, la compañía siempre es necesaria, agradable, natural. Los individuos se alimentan unos de otros, cada uno bebe de lo que los demás desprenden. Nosotros estamos hechos de lo que hemos querido adaptar de otras personas, somos un compendio de todo lo que ha pasado por nuestra vida, todo lo que hemos experimentado y visto, todo lo que nos queda por experimentar.
Por ello, hay que agradecer tanto a los buenos amigos de la infancia, como a esos sujetos que aparecieron para abrirte en canal y arrancarte las entrañas. Todos. Aquellos que están, otros que se van alejando, los que ya han desaparecido. Seguimos conectados, el pasado siempre permanece. En la memoria, en un cajón donde se almacenan los momentos, las historias, las sensaciones, y que podemos abrir según queramos. Que a veces se abre de golpe y deja escapar miles de cosas, sin avisar.
El pasado siempre permanece, quedan rastros de ello. El pasado de la humanidad, nuestro propio pasado, las cicatrices.

Be proud. Stay Strong. Keep on living.

Wisdom.

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